Shobita Jain, En defensa de los árboles, 1982

La función de la mujer en el movimiento chipko

El movimiento chipko ha atraído la atención mundial. La imagen de campesinas pobres de las regiones montañosas de la India septentrional formando corros en torno a los árboles para evitar que los talen es romántica y conmovedora. La realidad se ajusta en muchos aspectos a esa imagen. En efecto, el movimiento chipko ha aportado una importante contribución a la lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer, el proceso de desarrollo de las comunidades locales a través de la silvicultura y la protección del ambiente. Pero sus repercusiones son más complejas. Es importante comprender la historia del movimiento chipko y el contexto en el que surgió y sigue evolucionando.

 

Puesto que ninguna sociedad se encuentra en estado de perfecto equilibrio estructural, siempre existen situaciones de conflicto. Cada sociedad tiene medios y formas institucionalizadas de articular y resolver tales conflictos. Si se siente la necesidad de modificar o transformar de cierta manera las estructuras se recurre a algún tipo de movilización colectiva de la población y de sus recursos, actividad que se denomina «movimiento social». Por otra parte, también hay a veces resistencia colectiva al cambio social. En pocas palabras, los movimientos sociales pueden perseguir el cambio, el mantenimiento de la situación, o ambas cosas a la vez.

En el caso de la participación de la mujer en el movimiento chipko, se dan los dos objetivos. (Chipko es una palabra hindi que significa «abrazar» y se emplea para calificar a este movimiento ya que las campesinas literalmente abrazan a los árboles, interponiendo sus cuerpos entre ellos y los leñadores para evitar que los talen.) El movimiento chipko es una iniciativa ecológica que persigue la conservación de los bosques y, por consiguiente, el mantenimiento del equilibrio ecológico tradicional de la región situada al sur del Himalaya, donde los montañeses han mantenido siempre una relación positiva con el ambiente. El movimiento se esfuerza en mantener el statu quo tradicional entre la población y el ambiente. Sus defensores han tratado de demostrar que la política forestal del Gobierno indio ha afectado negativamente al equllibrio ecológico de la región y causado el desarraigo de la población indígena, que anteriormente dependia del bosque para su supervivencia y que lo conservaba manteniendo un estrecho vinculo de veneración y amor hacia él.

El movimiento chipko, que se extiende de un extremo al otro del Himalaya, desde Cachemira hasta Arunachal Pradesh, trata de que el Gobierno modifique su política forestal insistiendo en el mantenimiento del statu quo tradicional en la zona del Himalaya y otras regiones forestales de la India. En este sentido, hay una resistencia al cambio y a la apertura de la región al desarrollo tecnológico.

La movilización colectiva de las mujeres para preservar los bosques ha creado una situación de conflicto respecto de su situación en la sociedad. Las mujeres piden participar junto con los hombres en el proceso de adopción de decisiones, por lo que ha habido oposición a su participación en el movimiento chipko. Por una parte, las mujeres tratan de cambiar su situación en la sociedad y, por la otra, apoyan un movimiento social que básicamente se opone al cambio. Para entender esta contradicción, es fundamental preguntarse por qué las mujeres apoyan el movimiento, cuál es su grado de conciencia y cuántas mujeres de las regiones montañosas participan efectivamente en el movimiento.

Las mujeres y el movimiento chipko

Los dirigentes del movimiento independentista de la India decidieron en un momento determinado tratar de lograr la participación de las mujeres, y Mahatma Gandhi hizo un llamamiento a las mujeres indias para que salieran de sus hogares y trabajaran en favor de la causa de la independencia. En el movimiento chipko, las mujeres entraron a través de un proceso diferente. Existía un diálogo permanente entre los trabajadores chipko (originalmente hombres) y las víctimas (fundamentalmente mujeres) de los desastres ambientales ocurridos en las zonas montañosas de Garhwal. Las mujeres, que se encargaban de la agricultura, la ganadería y el cuidado de los niños, perdían todo lo que poseían por las constantes inundaciones y corrimientos de tierras. El mensaje de los trabajadores chipko pronto tuvo eco en ellas. Pudieron percibir el vinculo entre los daños que sufrían y la deforestación de las laderas de las montañas por intereses comerciales. Por lo tanto, un elemental deseo de supervivencia hizo que las mujeres apoyaran al movimiento.

El hecho de que las mujeres y no los hombres se percataron de estas conexiones, guarda relación con la forma en que la economía de subsistencia está organizada en esa región. También hay que tener en cuenta que los hombres consideran que el movimiento chipko es una estrategia de «vuelta a la naturaleza» y prefieren el tipo tradicional de desarrollo económico.

Sin embargo, independientemente de que los trabajadores chipko se percataran o no de ello y lo pretendieran o no, las mujeres que participaron en las reuniones, marchas y otros programas chipko han tomado conciencia de sus potencialidades y exigen una participación en el proceso de adopción de decisiones a nivel de la comunidad.

El marco social

La región de Garhwal en Uttar Pradesh (un estado del norte de la India) comprende los distritos de Uttarkashi, Chamoli, Tehri y Pauri, abarca una superficie de 27.002 km² y tiene una población de más de 700.000 personas, lo que representa menos del 1% de la población total de Uttar Pradesh. Los distritos de Uttarkashi y Chamoli situados en la frontera indotibetana, son los menos poblados del estado.

En septiembre-octubre de 1982, el Instituto Social Indio de Nueva Delhi financió una estadía de dos meses en el distrito de Chamoli para un grupo de estudio que incluía a la autora. Se eligió el distrito de Chamoli para la investigación porque el movimiento chipko, iniciado por un grupo de trabajadores sarvodaya (seguidores de Vinoba Bhave, discipulo de Mahatma Gandhi), tuvo sus orígenes allí. La superficie total de Chamoli es de 9125 km² El 96% de la población vive en aldeas. En total hay 1649 aldeas, de las cuales 1488 están deshabitadas. De la población total, el 58% tiene un empleo remunerado. El 60% de la población femenina trabaja, respecto de sólo el 55% de los hombres. Además, el 97% de las trabajadoras se dedican a la agricultura, en comparación con el 72% de los hombres únicamente.

En el distrito de Chamoli no sólo hay un 4% más de mujeres que hombres, sino que hay más hogares en los que la cabeza de familia es una mujer. La mayor parte de estas personas pertenecen al grupo de edad que supera los 50 años. La emigración de los varones de las zonas montañosas para entrar en el ejército o emplearse en otros trabajos en las llanuras es bastante corriente, por lo que las mujeres han de ocuparse del cuidado de la tierra, el ganado y las familias.

Subsistencia

Visitando la zona se observa que las condiciones topográficas y climatológicas exigen una adaptación especial de la población, que ha de trabajar muy duramente para sobrevivir. Durante la gira sobre el terreno en 1982, se visitaron siete aldeas y se celebraron entrevistas con hombres y mujeres. A diferencia de las llanuras del Indo-Ganges, la población rural de esta región depende de la tierra y los bosques para sobrevivir. Esta dependencia imprime a la vida social de esta región características considerablemente diferentes a las de las llanuras. Casi todas las familias poseen tierra, generalmente menos de una hectárea. Se recogen cosechas anuales de trigo, arroz, legumbres y semillas oleaginosas. La agricultura depende fundamentalmente de las lluvias monzónicas más que del riego.

En general, la agricultura de subsistencia permite alimentar durante tres a seis meses al año a una familia media de cinco miembros. Durante el resto del año, los campesinos han de buscar otras fuentes de subsistencia. Los bosques de las proximidades son las más cercanas. En consecuencia, la agricultura está acompañada de la recogida de diversos productos forestales. Los aldeanos también utilizan la madera de los bosques con diversos fines, por ejemplo para la fabricación de herramientas agrícolas, la construcción de viviendas, como combustible para cocinar y como forraje. Se prevé una intensificación de la utilización de estos productos.

La población tuvo libre acceso a los bosques hasta 1821, fecha en que el Gobierno inició un proceso de control gradual de los terrenos forestales. En algunas tribus nómadas, el control sobre los territorios en que se producían recursos alimentarios estratégicos se regia por el derecho consuetudinario, pero la política gubernamental estableció su separación «de la administración y explotación de la riqueza forestal» [Joshi, 1981].

Con respecto a la vida cotidiana, la diferenciación de las funciones y los tipos de relación entre los sexos se basan en las pautas de cultivo y explotación de la riqueza forestal. La posición de la mujer en la sociedad se rige por las normas de un sistema patriarcal de organización social. Los hombres deben preparar la tierra para cultivarla ya que ciertos tabúes prohiben que la mujer maneje el arado. En consecuencia, las mujeres nunca pueden iniciar por si mismas el proceso de cultivo y han de depender para ello de los hombres. Estos también poseen la tierra, ya que la transmisión de la propiedad entre los hindúes de Garhwal es patrilineal. Sin embargo, la mano de obra necesaria para el cuidado de los cultivos es casi exclusivamente femenina. Las mujeres realizan las tareas de plantación, escarda y recolección. No existen «cultivos de prestigio» de los que se ocupe exclusivamente un sexo. Las mujeres se encargan de la mayor parte de los cultivos básicos, siempre que los hombres preparen la tierra arándola durante dos días por campaña.

Programas gubernamentales

En casi todas las aldeas la autora comprobó que los distintos planes de desarrollo y de bienestar tribal elaborados por el Gobierno no habían contribuido a mejorar el bajo nivel de vida en general, ni a mitigar el empeoramiento de las condiciones de los trabajos domésticos que realizaba la mujer, en particular. Sin embargo, hay muestras muy visibles de programas de desarrollo iniciados por el Gobierno, como la construcción de carreteras y el creciente número de escuelas, centros médicos y viviendas.

Sólo en el distrito de Chamoli hay 66 escuelas públicas de nivel intermedio y tres colegios para posgraduados. En el decenio de 1961-70 la tasa de alfabetización aumentó en un 52%. Aunque la educación ha empezado a tener efectos visibles en esta región, una mujer mayor de la aldea de Dewara Kharora pidió a la autora que detuviera su expansión porque, dijo, todos los muchachos de la aldea que habían recibido educación tendían a emigrar y las mujeres habían de hacer frente solas a la dura vida de las montañas.

Hablando con algunos profesores y estudiantes de la región se llegaba a la conclusión de que el desarrollo en forma de carreteras, escuelas, hospitales, hoteles, tiendas, cines, radios y bibliotecas había supuesto una mayor participación de la región de Garhwal en el desarrollo general del país. Un viejo dijo con voz tranquila:

«Lo queramos o no, el Gobierno está abriendo esta región. Indudablemente, el Gobierno sólo piensa en sus propios intereses egoístas y no trabaja en beneficio de la población. A pesar de todo, nosotros debemos procurar beneficiarnos de los nuevos acontecimientos, y si queremos sacar provecho de los nuevos planes debemos prepararnos para progresar prescindiendo de los forasteros».

Orígenes del movimiento chipko

El movimiento chipko es uno de los numerosos movimientos ecológicos «populares» nacidos en los últimos 10 a 20 años. Estos se diferencian fundamentalmente de los surgidos en el mundo industrializado, donde la contaminación industrial e incluso el «desarrollo» se consideran amenazas, sobre todo contra los actuales modos de vida. Sin embargo, la preocupación básica del movimiento chipko es la propia supervivencia de la población de las regiones montañosas. En vez de utilizar los medios de comunicación para tratar de influir en la política del gobierno, la población ha de recurrir a la lucha popular.

La DGSM

Aunque el movimiento chipko fue iniciado oficialmente el 24 de abril de 1973 por algunos trabajadores sarvodaya (todos hombres) de Mandal en el distrito de Chamoli, los organizadores ya hablan desarrollado intensas actividades de reconstrucción social en los 13 años anteriores.

Uno de sus dirigentes, C.P. Bhatt, y sus compañeros de trabajo, que viven en el distrito de Chamoli y cuyas actividades se han orientado a aumentar las oportunidades de empleo para la población local, creen en la ideología de la no violencia propagada por Mahatma Gandhi y Vinoba Bhave.

En 1960 fundaron una cooperativa de trabajadores no especializados y semiespecializados. Durante algún tiempo los resultados fueron alentadores. Uno de sus planes, iniciado en 1964, tenía por objeto aumentar las oportunidades de empleo mediante la explotación de los bosques. El grupo estableció una cooperativa de trabajadores, la Dasholi Gram Swarajya Mandal (DGSM), que entró en el sector adquiriendo derechos forestales en subastas con miras a abastecer de materia prima a su pequeño taller que fabricaba herramientas agrícolas para uso local. Después de algunos éxitos iniciales, el grupo fue superado por otros contratistas más ricos.

Entretanto, la DGSM consideró la posibilidad de lanzar una nueva empresa para la recogida de raíces y hierbas de los bosques. La cooperativa empleó en esta actividad a unas 1000 personas entre 1969 y 1972. En 1971 inauguró una pequeña fábrica en Gopeshwar para la elaboración de trementina y resina con la savia de los pinos; la DGSM también tuvo dificultades en este caso porque el Departamento de Montes no proporcionó suficiente savia de pino, a pesar de que el precio pagado por ella era superior al pagado por una empresa semiestatal de las llanuras. En 1971-72, la fábrica hubo de cerrarse durante ocho meses por falta de materia prima. Sólo funcionó durante cuatro meses y fabricó resina y trementina. Así pues, los trabajadores sarvodaya tropezaron en cada una de sus empresas con la política gubernamental.

Manifestaciones

El 22 de octubre de 1971 los campesinos de las regiones colindantes se manifestaron en Gopeshwar contra la política forestal del Gobierno. Entretanto, el Departamento de Montes, que ya habla rechazado la solicitud anual de la DGSM de 10 fresnos para su fábrica de herramientas agrícolas, proporcionó 300 fresnos a la Simon Company, un fabricante de artículos deportivos ubicado en las llanuras, anteponiendo así las raquetas de tenis al arado. En marzo de 1973 los agentes de la Simon Company se trasladaron a Gopeshwar para supervisar la tala de los árboles. También lo hizo el movimiento chipko.

En una reunión celebrada el 27 de marzo de 1973 en Gopenshwar, la población local decidió no permitir la tala por la Simon Company de un solo árbol. Un mes después, los trabajadores de la DGSM y los campesinos de las proximidades realizaron una marcha desde Gopeshwar hasta Mandal, haciendo sonar los tambores y cantando canciones tradicionales. Participaron unas 100 personas. Los agentes de la Simon Company y el personal de ésta se retiraron de Mandal sin haber talado un solo árbol. Como consecuencia de este hecho el Departamento de Montes ofreció a la DGSM un fresno si permitía a la Simon Company talar el número de árboles previsto. La DGSM rechazó la oferta, que el Departamento de Montes aumentó a dos, después a tres, cinco y 10 árboles, cifra solicitada originalmente por la cooperativa. Por último, el Departamento de Montes tuvo que anular el permiso de la Simon Company y asignó los árboles a la DGSM.

El Departamento de Montes también anuló la prohibición de suministrar savia de pino, pero al mismo tiempo concedió a la Simon Company un nuevo conjunto de fresnos en el bosque de Phata situado en otra parte del distrito. El 20 de junio de 1973 un dirigente local se unió a los trabajadores sarvodaya y organizó una manifestación chipko en Phata, a 80 kilómetros de Gopeshwar. Los campesinos de Phata y Tarsali montaron vigilancia sobre sus árboles hasta diciembre, iniciando así la larga historia del movimiento chipko.

Erosión provocada por el monzón

Hasta entonces el movimiento se había concentrado en los problemas del desempleo de la población local. Anteriormente, los trabajadores sarvodaya habían organizado varias acciones. Cabe citar a este respecto una operación de socorro organizada en 1970 a raíz de las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Alaknanda como consecuencia de las lluvias monzónicas, que arrasaron cientos de hogares. Durante la operación, los trabajadores observaron que la causa principal de las inundaciones era la erosión del suelo debida al desmonte de las laderas de las montañas por las empresas madereras. A pesar de la política del Departamento de Montes de replantar esas laderas, seguían careciendo en su mayor parte de toda cubierta forestal. El pastoreo intensivo y el alomado llevados a cabo por los campesinos también causó la deforestación de muchas laderas. Los trabajadores de la DGSM indicaron que otra causa de los corrimientos de tierras era la construcción de caminos vecinales.

Las lluvias monzónicas caídas en 1973 volvieron a provocar una serie de inundaciones en la región. Por entonces, la DGSM ya había definido bastante claramente sus objetivos interdependientes de despertar la conciencia de la población local respecto de la política forestal del Gobierno, su derecho a utilizar los bosques de la zona y su responsabilidad de preservar el ambiente mediante un programa de repoblación forestal. Durante las operaciones de socorro organizadas a raíz de las inundaciones de 1973, los trabajadores de la DGSM observaron la triste situación de las mujeres, que hablan perdido sus casas, granjas y ganado. La serie de corrimientos de tierras que se produjeron posteriormente (1977, 1978, 1979) causaron muchas muertes y graves daños en la propiedad, sembrando casi la indigencia entre los campesinos. Durante las actividades llevadas a cabo en las regiones afectadas por las inundaciones y los corrimientos de tierras, C.P. Bhatt y sus compañeros oyeron de las mujeres largas historias de sufrimiento. Esta experiencia les permitió conocer los problemas de las mujeres y establecer un contacto directo sin precedentes con ellas.

Las dos ramas del movimiento chipko

Con el paso de los años el movimiento chipko se ha dividido en dos corrientes con arreglo al pensamiento de sus dos dirigentes, C.P. Bhatt de Gopeshwar, que fue uno de los creadores del movimiento, y Sundarlal Bahuguna de Silyara, de la región de Tehri. Su modo de actuación es totalmente diferente. Bhatt es un trabajador de base y cree sobre todo en la necesidad de organizar a la población, mientras que Bahuguna, un periodista, es un publicista por excelencia. Aunque Bahuguna también ha organizado algunas acciones de protesta en su región – por ejemplo, activistas chipko de Henwal Ghati en una ocasión curaron con barro y vendaron con tela de saco los árboles heridos para protestar contra el sangrado indiscriminado de los pinos su principal intención es difundir el mensaje chipko. En 1981 Bahuguna inició una marcha a pie desde Cachemira hasta Kohima para protestar contra la despoblación forestal.

Por otra parte, Bhatt ha echado profundas raíces en la región de Chamoli. Por ello es mucho menos conocido que Bahuguna. Bhatt es conciente de que si las comunidades locales tienen derecho a ejercer un control sobre sus recursos también deben tomar medidas para conservarlos y desarrollarlos. Por esa razón ha organizado el mayor programa de repoblación forestal voluntaria del país mediante campamentos de ecodesarrollo. En esos campamentos se reúnen algunos aldeanos, estudiantes y trabajadores sociales, que han plantado más de un millón de árboles. La supervivencia de estas plantaciones chipko ha alcanzado la tasa sorprendente del 85 al 90% en la mayor parte de los casos. Sin embargo, Bahuguna tiende a considerar que esta actividad carece de importancia en la actual etapa de evolución del movimiento, y concentra toda su capacidad de escritor y orador contra los departamentos de montes.

Ambos dirigentes se diferencian no sólo por sus modos de actuación sino también por los principios relativos a la utilización de los bosques. Bahuguna hace un planteamiento decididamente ecológico. Considera que la máxima prioridad a nivel nacional es el reverdecimiento de los bosques. Por ejemplo, afirma que el principal objetivo de la ordenación de los bosques de Himachal Pradesh debe ser la conservación de los suelos y los recursos hídricos. Los bosques, afirma, no producen madera, resina y divisas sino suelo, agua y aire puro. La autosuficiencia de los montañeses en materia de alimentos, vestido y vivienda es importante para Bahuguna pero secundario para los principales objetivos ecológicos.

En cambio, el establecimiento de un nuevo proceso de ecodesarrollo en la región y la participación de la población local son cuestiones fundamentales para Bhatt. Dice Bhatt: «Salvar los árboles es sólo una primera etapa en la lucha del movimiento chipko. El verdadero objetivo es salvarnos nosotros. Nuestro futuro está unido a los árboles».

En consecuencia, Bhatt desea que los recursos forestales se utilicen de una manera racional desde el punto de vista ambiental y del desarrollo; en otras palabras, que al mismo tiempo que se protege el ambiente la población local se beneficie de una explotación controlada, proceso éste en el que el crecimiento económico descentralizado y la conservación ecológica van unidos.

A pesar de las diferencias de opinión de estos dirigentes, la verdadera fuerza del movimiento son las mujeres. Con excepción de un pequeño número de acontecimientos «organizados», el movimiento chipko consiste fundamentalmente en una serie de confrontaciones espontáneas en las que ninguno de los llamados dirigentes está presente.

En consecuencia, el movimiento chipko es en gran medida un movimiento feminista. No sólo ha contribuido de manera espectacular a aumentar la conciencia de la divergencia de intereses de las comunidades locales y las burocracias estatales en la ordenación de los recursos locales, sino que también está poniendo de manifiesto que los intereses de los hombres y las mujeres de una misma comunidad pueden variar mucho. El movimiento chipko se fortalecerá siempre que los dirigentes permanezcan fieles a este proceso de aprendizaje. La última demanda planteada por las mujeres de Chamoli es que son ellas quienes deberían ser elegidos a los panchayats forestales, y no los hombres.

Enfrentamiento

Cuando el Departamento de Montes anunció una subasta de casi 2 500 árboles del bosque de Reni junto al río Alaknanda, que se había desbordado en 1970, Bhatt recordó a los aldeanos las anteriores inundaciones y les advirtió de la posibilidad de nuevos corrimientos de tierras e inundaciones si se talaban los árboles que quedaban. Sugirió que se abrazaran a los árboles como táctica para salvarlos.

¿Quiénes le escucharon? Como demuestran los acontecimientos posteriores, fueron las mujeres más que los hombres quienes recibieron el mensaje. Una mujer, Gaura Devi, organizó a las mujeres de Lata, su aldea, para que enfrentaran a los trabajadores de la compañía que había ganado la subasta para la tala de los árboles. Fue una situación que forzó a las mujeres a entrar en acción, lo que hicieron con firmeza y gran valentía. Gaura Devi describió posteriormente el encuentro de forma gráfica, comentando la rudeza de algunos hombres y cómo se enfrentó a uno de estos trabaja dores que empuñaba un fusil. Le intimó a que disparara si quería cortar los árboles, comparando el bosque con su hogar materno (maika). Finalmente ella y sus compañeras obligaron a los hombres a retirarse.

Después de esta manifestación de fuerza de las mujeres, el Gobierno de Uttar Pradesh decidió establecer un comité de expertos para que examinara la situación, y la compañía maderera retiró a sus hombres de Reni en espera de la decisión del comité. Después de dos años de trabajo, el comité informó de que el bosque de Reni era una zona ecológicamente importante y que no debía cortarse ningún árbol en esa región. El Gobierno prohibió la tala durante diez años en una superficie de más de 1.150 km² Este acontecimiento trazó un camino: en Gopeshwar en junio de 1975, en el valle de Bhyndar (valle de las flores) en enero de 1978, en Parsari (Joshimath) en agosto de 1979 y en Dongri Paintoli en febrero de 1980, las mujeres se pusieron a la cabeza de las manifestaciones chipko y salvaron los bosques de la tala. Después del éxito de Reni, Bhatt y sus compañeros trabajadores empezaron a hablar a las mujeres, a las que encontraron muy sensibles y receptivas a los problemas ecológicos. Se pidió que asistieran a las reuniones de aldea a mujeres que antes nunca lo habían hecho. Las mujeres acogieron complacidas esta oportunidad y acudieron en gran número.

Análisis de los resultados

Participación política

Los acontecimientos de Dongri Paintoli representan, según Bhatt, una nueva etapa en el movimiento. En una reunión de los miembros (todos hombres) del consejo de aldea y funcionarios del Departamento de Horticultura, se decidió que el bosque de robles próximo a la aldea se entregaría al Departamento de Horticultura para su tala. Por su parte, el Departamento construiría una carretera de cemento, una escuela secundaria, un nuevo hospital y suministraría electricidad a la aldea. Algunos trabajadores de la DGSM, junto con Bhatt, trataron de explicar las consecuencias del desarrollo y la importancia de las medidas de conservación. Sin embargo, los aldeanos, especialmente los miembros del consejo de aldea, no estuvieron de acuerdo. Afirmaron que una escuela, un hospital, una carretera y la electricidad eran mucho más importantes que unos pocos cientos de árboles.

No obstante, los esfuerzos de Bhatt y otros no fueron vanos, ya que las mujeres de la localidad decidieron organizar una manifestación chipko si alguien trataba de talar los árboles. Incluso pidieron ayuda a Bhatt y sus compañeros. Al enterarse de ello, los miembros y el presidente del consejo de aldea se irritaron por el comportamiento «ignominioso» de las mujeres. Les pidieron que permanecieran en sus campos y hogares, al mismo tiempo que publicaban un bando en el que se advertía a Bhatt de que corría el riesgo de muerte a su llegada a la aldea si trataba de agitar u organizar a las mujeres.

Todo ello no arredró a las mujeres de Dongri Paintoli, y el 9 de febrero de 1980 ni siquiera esperaron la llegada de Bhatt para celebrar una multitudinaria manifestación chipko y evitar la tala de árboles. Nueve días después, el Gobierno ordenó detener la tala en esa zona y el mes siguiente prohibió toda nueva tala. Posteriormente, las dirigentes de la aldea fueron calumniadas y se les pidió que no asistieran a nuevas reuniones.

Las mujeres de Reni sólo pasaron a la acción porque no habla hombres en la aldea para hacerlo. Su «acción» consistió en pedir a los taladores que esperaran hasta el regreso de los hombres para que pudiera discutirse la cuestión entre las dos partes (todos hombres) en un plano de igualdad. Las mujeres entraron en escena sólo en ausencia de los hombres, pero una vez tomada la iniciativa lograron lo que se proponían.

Por el contrario, las mujeres de Dongri Paintoli, no se limitaron a tomar una decisión en ausencia de los hombres sino que se enfrentaron a las decisiones adoptadas por éstos. Aunque tuvieron que hacer frente a la oposición de los hombres, mantuvieron su actitud. Este hecho representa indudablemente un importante paso adelante en la participación de las mujeres en el movimiento chipko.

En Gopeshwar las mujeres han constituido una cooperativa propia, Mahila Mandal, con la finalidad de proteger los bosques de los alrededores. Vigilantas asalariadas mantienen una vigilancia constante. La recogida de productos forestales para satisfacer las necesidades cotidianas se realiza bajo su supervisión en forma regulada para no dañar los árboles. A las mujeres u hombres que violan estas normas se les multa, y el producto de las multas se deposita en un fondo común. Las personas que no cumplen estas normas corren el riesgo de que se les confisquen sus herramientas. Además, las mujeres acuden a un número cada vez mayor de campamentos educativos de la DGSM y lo hacen a pesar de sus muchas ocupaciones. Intervienen en las discusiones y aprenden a expresar adecuadamente sus opiniones mediante esta forma de educación no académica. Por supuesto, este programa sólo está en sus etapas inciales. En la mayor parte de las aldeas las mujeres estaban demasiado ocupadas en sus labores cotidianas como para tener tiempo de asistir a las reuniones y campamentos chipko.

Sólo cabe decir que los casos de Reni y Dongri Paintoli y la organización de las mujeres en el Mahila Mandal de Gopeshwar muestran las potencialidades latentes de organización y movilización de los recursos por parte de mujeres dinámicas. Un análisis de los períodos de crisis muestra cómo se enfrentan las aldeanas con sus problemas: cuando mujeres con iniciativa ofrecen nuevas ideas y métodos para resolver los problemas, las demás responden con rapidez.

Desacuerdo en materia de desarrollo

Los conflictos surgidos en el distrito de Chamoli se debieron a los distintos significados que la palabra «desarrollo» tiene para diferentes grupos de personas. Los hombres, que participan en los consejos y otros órganos de aldea y son cabezas de familia, miran a los funcionarios del Gobierno con mucho respeto y temor. No se abreven a enfrentarse a ellos. Las mujeres, por su parte, que nunca han tenido contacto alguno con funcionarios gubernamentales u otros forasteros, carecen de modelo alguno de interacción al que atenerse. Simplemente consideraron que la tala de árboles iba en perjuicio de su bienestar y actuaron con arreglo a esa creencia. Los hombres, basándose en sus anteriores relaciones, estaban convencidos del gran poder del Gobierno y consideraron equivocado oponerse a su política.

Se da pues una situación en la que la energía femenina – al menos hasta la fecha – se concentra en las actividades de subsistencia, reproducción y crianza, mientras que la energía masculina se concentra en el poder y la autoridad públicos. Al haber en la actualidad más oportunidades de empleo para los hombres en la construcción y otros sectores, no dependen tanto de las mujeres para sus necesidades de subsistencia. Estos cambios están provocando una nueva formulación de las relaciones tradicionales entre las personas de distinto sexo en las aldeas.

La participación de las mujeres en el movimiento chipko, aunque limitada por su número y su impacto en el modo de vida general, puede provocar cambios en las relaciones entre los sexos en la sociedad Garhwali. Un dirigente de aldea chipko resumió la situación del movimiento diciendo que en la actualidad el 90% de las mujeres y el 10% de los hombres le siguen, mientras que el 90% de los hombres y el 10% de las mujeres se oponen a él. Considera que sólo mediante la no violencia el movimiento conseguirá ganarse al resto de los hombres.

Lo que puede leerse acerca de la participación de la mujer en el movimiento chipko y lo que sus dirigentes dicen acerca de él son representaciones simplificadas e idealizadas de la realidad. Esta idealización ha llevado a la creencia poco realista de que puede lograrse la participación de la mujer en el proceso de desarrollo mediante un simple compromiso ideológico y un pequeño número de mecanismos organizativos.

La exposición anterior demuestra que la liberación de la espontaneidad y la creatividad de las campesinas de Garhwal fundamentalmente es un subproducto de acciones iniciadas en la base por los trabajadores sarvodaya para aumentar la conciencia de la población en relación con el ambiente. En la actualidad, estos trabajadores y sus dirigentes se enfrentan con el problema de la existencia de un potencial femenino imprevisto en esta región.

El equilibrio ecológico es un aspecto importante de los nuevos enfoques del desarrollo, y el interés de la mujer por los problemas ecológicos locales es decisivo. En la mayor parte de los actuales programas para el desarrollo de la mujer se adopta un enfoque vertical. La responsabilidad de las decisiones, la evaluación y el control se sitúan en la cúspide de los planificadores y los órganos rectores, mientras que las participantes carecen de oportunidades para desarrollar sus propias capacidades o para intervenir políticamente en la decisión de sus propios asuntos. Si se desea cambiar la situación social y política las mujeres, han de considerarse otros enfoques que sustituyan a la estructura tradicional del poder: de ahí la necesidad de estudiar la participación de las mujeres en los movimientos sociales.

Incluso los seguidores del movimiento chipko y sus dirigentes no están libres de actitudes tradicionales. En el hogar y en el ambiente familiar, la igualdad casi no existe y se dan constantes situaciones de tensión y desigualdad que influyen en el sistema de estratificación de la sociedad en su conjunto. Se plantean los siguientes interrogantes básicos:

— ¿Es posible que sólo unos pocos casos de participación de las mujeres en el poder puedan conducir a nuevas demandas de participación tanto en el sector público como en el privado?

— ¿Pueden las mujeres, y por cuánto tiempo, hacer frente a la oposición de los hombres?

— ¿La coacción ejercida por los hombres aleja a las mujeres de sus familias, o crea otro tipo de relación entre los sexos?

No es posible dar una respuesta inmediata a estos interrogantes. Dado que el movimiento está todavía en sus comienzos, es preciso observar los acontecimientos y ver cómo evoluciona la función de la mujer dentro de él.

Shobita Jain es profesora del Departamento de Sociología de la Universidad de West Indies, St. Augustine Trinidad.
Fue investigadora adjunta de la Universidad Jawabarlal Nehru de Nueva Delhi.

 

De 1982 citizens’ report on the state of India’s environment.

 

Unasylva, Revista internacional de silvicultura e industrias forestales,
vol. 36, #146, «La mujer y la silvicultura», 1984.

 

 

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